Mamá: ¿Cómo enfrentar el confinamiento en Pandemia y gestionar tus recursos personales?
Mom and son at home quarantine because of coronavirus COVID19

¿Qué ocurre en períodos de confinamiento producto de la Pandemia?

En momentos de confinamiento, sentirse estresada/o es esperable. La situación de incertidumbre hacia el futuro, el aumento de los contagios, las noticias, el teletrabajo, etc., han cambiado las rutinas de todos quienes se encuentran en cuarentena y sin duda para las madres ha sido un gran desafío adaptar sus planificaciones domésticas y laborales para poder complementar con su maternidad.

Lo cierto es que el aislamiento físico genera estados de angustia, ansiedad, sobrecarga emocional, aumento de tensión y en muchos casos conflictividad en el núcleo familiar.

En este período también puede surgir un aumento de las conductas adictivas, aflorar o descompensar cuadros psiquiátricos y/o conflictos en las parejas o familias con problemas latentes. También a nivel de los niños podría aumentar su ansiedad, especialmente en casos de hiperactividad y de alteraciones en sus conductas.

¿Cómo hacer frente a esta situación manteniendo el autocuidado de nuestra salud mental?

Para hacer frente a estos estados en medio de este contexto de pandemia, un recurso importante a fortalecer y desarrollar en las madres es la habilidad de la “Resiliencia” que consiste en la capacidad de manejar y gestionar la incertidumbre, al mismo tiempo que haces frente y te adaptas a las situaciones adversas que te sacan de tu zona de confort.

Algunas recomendaciones para poner en práctica esta habilidad son:

Aceptar la situación que estamos viviendo, al mismo tiempo de reconocer nuestras emociones e inquietudes con la finalidad de enfrentarlas y gestionarlas, expresándolas con una persona de confianza y/o solicitando ayuda profesional en caso de ser necesario. Así mismo, desplegar acciones de ocupación en todo lo que prevemos será un conflicto potencial.

Con foco en los hijos, poner atención a sus estados emocionales y conductas, a fin de ayudarlos a sentirse más descomprimidos y contenidos, fomentando la comunicación y la validación de sus emociones.

Apoyarse en la red afectiva cercana. Una red sólida es vital en momentos de crisis a fin de mantener la contención, la comunicación y la ayuda mutua frente a las dificultades prácticas y/o emocionales que van surgiendo en estos momentos, tales como, el contacto y comunicación con los hijos, apoyos emocionales, económicos, de entretención, etc.

Practicar la empatía y el optimismo. Comprendiendo la emocionalidad del otro como un otro legítimo, sin juicios. No todos tenemos la misma forma de reaccionar y enfrentar las situaciones de crisis, por lo tanto apoyar y ayudar a enfrentar esta situación a nuestros seres cercanos o hijos, demostrando los aspectos positivos y oportunidades que se pueden visualizar en esta etapa, pueden ser un gran aporte y modelo de relacionamiento y enfrentamiento a seguir.

Abordar las situaciones con Tolerancia y Flexibilidad: Pese a que seamos perseverantes en nuestros objetivos y metas, debemos a la vez tener la capacidad de aceptar que en la situación que estamos viviendo, muchas cosas no resultarán de la manera esperada, por lo que tendremos que ajustar permanentemente nuestras expectativas y planes a las situaciones cambiantes que se vayan presentando. Esta forma de abordaje, por lo demás será un muy buen modelo a seguir para nuestros hijos.

Otros consejos funcionales:

Cuando te sientas atrapada por tus emociones o paralizada por un problema, identifica la situación, aceptándola sin juzgar. Reflexionar acerca de qué es lo que puedes controlar y aquello que no, de manera de avanzar en aquello en lo cual sí puedes hacer algo y ponerlo en práctica. Así mismo, recuerda que puedes pedir ayuda a tu red para abordar tus situaciones y puede ser un buen momento para modelar a tu hijo cuando necesita ayuda.

Bajar nuestros estándares de exigencia, recordando que estamos en un modo de supervivencia, al igual que nuestros pares. Si nosotras o nuestros hijos no cumplimos con nuestras rutinas diarias, orientar el desafío para el día siguiente, sin angustia o culpa.

Darse un espacio de autocuidado personal, realizando alguna actividad de relajo, descanso y/o dispersión, así también de hábitos saludables, como dormir, hacer actividad física, alimentarse equilibradamente, hidratarse y solicitar las ayudas especializadas en caso de enfermedad física o psicológica. Si no puedes ayudarte o cuidar a ti mismo, difícilmente puedes hacerlo con tus hijos y/o tu entorno.

¿Qué pasa con nuestros hijos?

En contextos de estrés, los niños tienden a necesitar cercanía y contención de parte de los padres y seres significativos, por lo que resulta prioritario autocuidarnos y mantener la calma en estas situaciones para ayudarles a aliviar su angustia. En este mismo sentido conversar con nuestros hijos sobre el motivo de la pandemia y/o del confinamiento es muy importante, procurando hacerlo con información fiable, honesta y de acuerdo con su edad.

Además, propiciar la comunicación acerca de cómo se están sintiendo es muy relevante, especialmente con foco en que expresen sus emociones más intensas o perturbadoras, como el miedo, la tristeza, ya que ayuda a aliviarlos. En estos contextos se debe facilitar un ambiente cálido, seguro y de apoyo para que logren expresarse con libertad y sin restricciones.

En el caso que se presenten emociones o reacciones que afecten negativamente el comportamiento del niño, es recomendable buscar la ayuda de un profesional especialista, que apoye tanto a los padres como al niño en el abordaje de sus emociones y conductas.

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