Recomendaciones para desarrollar apego seguro con nuestros hijos
Mother-baby emotional attachment. Loving mom hugging her adorable toddler son at home

¿Sabías que la calidad del apego que se establece tempranamente es muy importante para el desarrollo de los/las niños/as y posteriormente en la vida adulta?

Establecer un apego de buena calidad  en etapas iniciales otorga seguridad, autoestima, autonomía, regulación del comportamiento y efectividad para enfrentar al mundo y posteriormente, desde la adolescencia en adelante, determina el estilo de las relaciones con los demás (amistad, pareja, laborales) y la autogestión emocional.

El apego es el vínculo afectivo más íntimo que establecemos los seres humanos con nuestros cuidadores. Se trata de una relación estable y consistente en donde la figura de apego (madre, padre o cuidador/a) establece protección y afecto con un nuevo ser que requiere de toda la atención y cuidados.

Intervenir tempranamente, desarrollando una relación de apego positiva con nuestros hijos/as es de vital importancia para fomentar en el/la niño/a sentimientos de bienestar, alegría, confianza, etc.

Te recomendamos una serie de acciones para fortalecer el vinculo y el apego con tu hijo/a:

Proveerles de seguridad, protección y cariño en las diversos ámbitos de cuidado, rutinas y juegos que efectúas con tu hijo/a.

Demostrar amor e interés incondicional, independiente de las circunstancias o de su conducta.

Mostrarse disponible y presente para acogerlos y guiarlos en su exploración y aprendizaje, que se den cuenta que son vistos y que podemos dar feedback de lo que hacen; felicitar, alentar, corregir, etc.

Poner límites, generar rutinas y hábitos estables. explicando en todos los casos las razones por las cuales no pueden hacer esto o aquello.

Comprender y empatizar con sus emociones. Acá es importante reconocer y validar sus emociones, permitiendo su expresión, y al mismo tiempo ayudar a canalizar la expresión de las mismas de una forma apropiada, apoyando en recuperar la calma de a poco.

Explicar eventos que no entienden, adaptando nuestras respuestas a la edad del niño/a.

Ser predecibles y consistentes en nuestras respuestas y reacciones y que éstas se mantengan consistentes en el tiempo y circunstancia.

Creer y confiar en nuestros hijos, empoderándolos, facultando su autonomía para realizar lo que necesitan en sus ámbitos de exploración, esparcimiento, escolar, familiar, social, comportamiento, etc).

Promover el juego como una instancia para integrar las diversas recomendaciones antes revisadas, todo lo cual fomentará la comunicación, el contacto y el aprendizaje.

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